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por: Hermano Valentín | Palabras de Agradecimiento Hno Valentín

PALABRAS DE AGRADECIMIENTO EN EL ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL COLEGIO GABRIEL TABORIN.


Catedral Córdoba- 30 de marzo de 2009.


Fue un día como hoy en el año 1959 cuando empezaban por primera vez las clases en el Colegio Gabriel Taborin.
Aquél año que lejos en la realidad, pero que cerca en el pensamiento y en el sentimiento, parece que fue un ayer.
Hoy vengo en nombre de todos los Hermanos de la Sagrada Familia a decir GRACIAS, MUCHAS GRACIAS.

En primer lugar mi agradecimiento a Dios, por todo lo sucedido, por todo lo que se ha hecho. Sin su protección, imposible… nada.
Bendito sea el Señor.

Gracias Señor porque nos diste al Hermano Gabriel Taborin, fundador de los Hermanos de la Sagrada Familia, que Dios se ha servido de él para darnos un carisma tan sencillo, tan humilde y tan hermoso como la vida de la Sagrada Familia de Nazaret.

Gracias Señor por la primera comunidad religiosa, compuesta por los hermanos: Juvenal, Pascual, Valeriano, Pedro, Edelmiro, Daniel, Benito, Abílio (Juan José), Néstor, Juan Luís y Valentín. En ese tiempo todo el personal del colegio eran hermanos.
Éramos once. Los siento que me están mirando. Más de uno de ellos me estará diciendo, entre comillas y puntos suspensivos, “…velo a Valentín, quién va a creer…”
Siete de aquellos hermanos ya murieron, dos quedamos en la congregación, el hermano Abílio están en Uruguay enfermo, y dos salieron de la congregación.

Gracias Señor porque nos regalaste un hermano carismático: el Hermano Juvenal, primer Superior de la comunidad fundadora.
Este hermano tenía unos dones excepcionales, y todos los puso al servicio de la misión.
Trataba con la misma cordialidad al gobernador, que al empleado que barría el aula.
- Su don de gente era envidiable.
- Excelente Maestro.
- Director querido y respetado.
- No se arredraba ante la dificultad. Durante un año vivió debajo de la escalera que subía al primer piso.
- Espíritu abierto y las cosas las hacía con visión de futuro.

Gracias Señor por aquellas familias que nos acompañaron, nos sostuvieron, nos animaron. Siento todavía aquella cercanía tan propia de los comienzos, tan hermosa: COLEGIO – FAMILIA.
También esas otras familias que pasaron y por las que nos acompañan hoy.
Gracias Señor por el sinnúmero de Hermanos, maestros/as, profesores/as, directivos, personal de maestranza de todos los tiempos.

Gracias Señor por esa multitud de niños y jóvenes que pasaron por las aulas del Colegio y que hoy son padres, abuelos, y en muchos de ellos ya empieza a caer en la cabeza la nieve de la vida.

Gracias Señor por tantos sacerdotes, hermanos, profesionales, trabajadores que se enorgullecen de ser ex alumnos del Taborin.

¡Cómo no estar agradecido después de haber visto con mis propios ojos, la semillita que se plantó en 1958 (piedra fundamental), y cuánta vida, cuánta magia contenía aquella semilla que produjo árbol tan grande y hermoso!
¡Qué sombra da!
¡Cuántas flores tiene!
¡Qué abundancia de frutos!
¡Hasta tiene leña seca (esos son nuestros errores) que sirve para calentar el hogar!

Yo sigo concurriendo al Taborin a dar lo que puedo, lo que siento, lo que me han asignado los directivos.
Y… ¿Saben por qué lo hago?... Porque quiero al Colegio.
Y… ¿Saben por qué lo quiero?... Porque me siento querido.
Amar y sentirse amado, fórmula evangélica que no debe faltar en los Colegios de la Sagrada Familia.
Eso a uno le hace sentir con fuerzas, útil, creativo, no se cansa y una serena alegría lo invade.
Bendito sea Dios que se sirve de lo débil, frágil, pecador, para realizar sus obras.

Todos los que estamos aquí de alguna manera hemos contribuido para hacer esa maravilla que es el Colegio Taborin.

GraciasÂ…